La Paz y su evolución, lejana de la Concordancia

Después de un tiempo de probar y comprobar, dada las distintas circunstancias y sucesivos hechos que aún siguen surgiendo, detecté que la palabra Paz,

es sólo una barrera, una pausa que detiene momentáneamente un conflicto bélico, que con el tiempo fue siendo parte de lo social, religioso, familiar. Maestro Kao
Una persona pacífica, no significa tranquila, serena, relajada; significa que está esperando alguna respuesta, en estado expectante, nada tranquilo, ni sereno. Con su postura está generando tensión a su alrededor. Provocando un movimiento centrípeto o centrífugo, ambos destructivos.

Así, un pacifista, lo que hace es mantener en vilo a otras personas. Las mantiene en tensión esperando en otros resultados de su actividad. Tal sucede con un «paciente», espera los resultados de algún diagnóstico médico o de algún «mágico» pronóstico.

Por esto que escribo, la palabra Paz fue creada sólo para simbolizar un momento sin conflicto, sin guerra, sin enfrentamientos.


Recordemos estas expresiones comunes: «¡Que haya Paz!», «¡Que la Paz esté contigo!», «¡Shalom!», «¡Noche de Paz, noche de Amor!».


Estas expresiones de deseos, son las que todos de algún modo guardamos internamente. El tema es que esta palabra actúa contrariamente a nuestras intenciones. La intención quizás sea la correcta, pero al utilizar este vocablo, estamos sosteniendo momentáneamente algo que está gestado o por gestarse.
«El Sagrado Corazón de Jesús». ¿Qué nos está indicando?

Entonces, al observar como el mundo espiritual y el mundo material se sigue destruyendo, me vi en necesidad de ofrecer mi interpretación de una palabra, que si nos detenemos a contemplar una imagen Crística, veremos que lado tiene Jesús, puesta la palma de su mano.

Para los que sólo miran una imagen pictórica, les anticipo que la Mano de Jesús, está puesta en lado izquierdo de su pecho, indicando que allí esta el Corazón. Un Corazón que brilla y se expande: «El Sagrado Corazón de Jesús». ¿Qué nos está indicando?.

Mi interpretación (según el aprendizaje que he adquirido) es que es mediante la Verdad, será posible la Hermandad. ¿Y cómo se traduce la Verdad con Hermandad? Porque sólo del Corazón surge la Verdad. Y esa palabra que identifica al Corazón esCORDIALIDAD.

La cordialidad se transforma en CONCORDANCIA: hablar desde o con el Corazón… Aquí me surge una inquietud: cuando Jesús, en sus constantes sermones (no eran predicaciones), dijo en algún momento «Y que tu lengua(*) sea tal como una espada…»

…Y todos salieron corriendo a darles a todos con espadas… ¿Error de interpretación? El tema es que han pasado más de 2.000 años y ese «error» sigue persistiendo, sigue dañando, sigue destruyendo, y cada vez con mayor virulencia.


(*) La lengua, en la cosmogonía oriental, corresponde al órgano Corazón, así como la vista al Hígado, el olfato a los Pulmones, etc.

 


La Concordancia es el vocablo o la palabra, que podría revertir una conducta o comportamiento de las personas en su constante destrucción y autodestrucción.
La Concordia nos une a todos por igual.
Desaparecen las diferencias, comprendemos que todos nacemos y que todos morimos…
Mientras tanto… ¡Vivamos!

Maestro Kao


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