La Enseñanza y su Efecto en los Alumnos

La Enseñanza desde la Experiencia y la Vivencia del Docente y su Efecto en los Alumnos


Experimentar y vivenciar

El docente primero tiene que haber experimentado y vivenciado lo que quisiera transmitir, para luego lograr comunicarlo.

Esta vivencia se traduce en vibración que va dirigida a los alumnos, y es allí donde ellos van a captar y reconocer la carencia o ausencia de sustentación del docente, y de la propuesta de enseñanza.


Ser Reflejo

Según como vibre el docente, vibrará el alumno. En ese reflejo, puede chocar y competir, rechazar o atraerse mutuamente.

Por esto, cada docente tiene que captar su propia vibración en estado de relajación y no de tensión. El estado de relajación lo proveerá la respiración y la preparación física previa.

Entonces ese estado de relajación hará que el alumno no se quede prendido al docente, y viceversa; muy útil sería del mismo modo, si el alumno lograra alcanzar la relajación natural durante el período de ciclo escolar.

Algo similar ocurre con lo material y lo dinámico: lo material rechaza por ser estático, lo dinámico atrae pero no se adhiere, dado que el mismo movimiento lo impide.

Hasta los veintiún años el alumno está en un estado «hueco» y no quiere verse reflejado en alguien con huecos, porque él necesita aprender a superar su propia oquedad.

Un docente sin preparación, que aparente ser conductor por la forma, y no por el contenido, y a la vez, ocupe una responsabilidad a la que no este preparado, si está frente a adolescentes, lo más probable es que encuentre agresión. Porque si no ha alcanzado la preparación, o le faltó haber elaborado lo aprendido, está incapacitado para contener a los alumnos.

En este caso, como ambos (docente y alumno) están en estado de oquedad interna, uno es el reflejo del otro, y como resultado, se repelen.


Extracto

(Extracto del Manual «Fragmentación vs. Plenitud» Psicoprofilaxis del Rol Docente 2007- Maestro Kao Shirikol Alvez)

El conocimiento es lo que los une y la elaboración previa del docente es la que ofrece contención al alumno. En la interacción, van cubriendo los huecos originados por la cultura, la historia, su genética. Muchas veces el estado de oquedad se manifiesta en el docente cuando este responde a una inquietud con improvisación.

La improvisación demuestra una carencia de capacidad de propia elaboración, lo contrario a la espontaneidad. La espontaneidad manifiesta seguridad interna, que, aunque el docente desconozca de que esté hablando, la similitud y el conocimiento de otros temas lo llevan a responder y contener. Cuando se presenta la improvisación, lo que se expresa es hueco, y da lugar a una respuesta violenta por parte de quienes lo escuchan.


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