Interpretación del Militar, la milicia y su función en Democracia

Hoy mencionar la palabra «militar» trae al consciente colectivo reacciones de rechazo, de miradas torbas, de desconfianza…

Quizás sí, haya una razón por la que se genera esta adversión, ya que las FF.AA. han pasado por un periodo muy turbulento, épocas que resultaba difícil gobernar «democraticamente»; era una Nación muy joven, por lo que se tuvo que recurrir a la «fuerza» para imponer «orden», con un resultado nefasto, que hasta el día de hoy, se sigue recordando con rencor (de un lado y del otro, civil y militar) esos sucesos destructivos.

Si verdaderamente creemos que el hombre evoluciona, entonces es momento de dejar de lado o mejor todavía, transformar ese rencor, en algo constructivo, comenzando por reemplazar o utilizar adecuadamente (en ámbitos o en situaciones donde corresponda) determinadas palabras que están impidiendo que se concrete esa evolución.

Existen palabras que están estructuradas dentro de un lenguaje bélico y dogmático propio de una época medieval y colonial. Mientras sigan utilizando ese lenguaje, difícilmente se pueda pretender lograr, concretar proyecto evolutivo alguno.

Siempre que se habló del Militar, se vio como un hombre con armas. Sin embargo, si lo analizamos desde su raíz, surge un mundo paralelo de la interpretación de esta palabra: Marcial. De ahí que «marcial» y «militancia» signifiquen MARCHAR… avanzar con sincronía, al mismo tiempo, en fila y en línea (en cuadros), al son, al ritmo de una percusión de tambores, o de algún otro instrumento musical que guíe la marcha…

Es común encontrar partidos políticos que nombran a sus partidarios como «militantes», y a la vez cuestionan la importancia o no los militares. Cuando se logra entender el significado de cada palabra, se ordenan inmediatamente las funciones de cada uno, y las normas que a cada persona en esa actividad le corresponda.

La acción que le es propia a un militar, es la acción de marchar, y de allí el nombre característico del conjunto de militares, el «Ejército», dado por el «ejercicio de la marcha».

Y, ¿Cómo es que surge la obligación del Cumplimiento del Deber (Obediencia debida)? Aquí también también surge otra incógnita: «Cumplir con el Deber», que en palabras más sencillas es «cumplir con la Ley».

Y, ¿Cómo se logra «cumplir con la ley» si ésta es una ley abstracta, híbrida e inaplicable? Aunque se la considere «moderna» en relación a otras leyes, a mi entender, desde el punto de vista del efecto de las palabras, resulta obsoleta, ya que las leyes fueron redactadas en el siglo 19 y basadas en leyes de siglos anteriores que, a su vez, incluyen errores de interpretación porque no se consideraba relevante la salud de las personas.


0 comentarios